The Carlyle, el ícono de Nueva York para hospedarse

Imaginemos que las paredes sí oyen, e incluso hablan. Esta es una historia contada por uno de los hoteles más icónicos… de la música, el cine y Nueva York.

A lo largo de mis casi 100 años he recibido a las figuras más importantes del mundo. Desde miembros de la realeza, presidentes, grandes deportistas, hasta músicos y actores. Mi prioridad es hacerles sentir como en casa, o incluso mejor. Sé que cuando vienen a Nueva York, buscan un lugar donde puedan sentirse cómodos y tranquilos. Un santuario en medio del caos y bullicio citadino que envuelve a una de las urbes más famosas del planeta, y eso es lo que yo, The Carlyle, he sido para cada una de ellas desde 1930.

Esta ciudad siempre ha estado llena de movimiento. Recuerdo que, durante mis primeros días, la gente estaba atravesando momentos difíciles y muy pocas personas venían a visitarme. Pero el ritmo de Nueva York no te permite bajar la guardia. Siempre hay algo nuevo que descubrir: una obra en Broadway, algún evento en Central Park, o la emocionante apertura de un restaurante. 

Una metrópoli que siempre está bajo la mira del mundo y donde algo siempre está sucediendo, necesita un lugar en donde las personalidades puedan sentirse libres y en confianza. Es por eso que la discreción es uno de mis valores principales. Todo el equipo aquí lo sabe, así que ni siquiera pienses que podrás enterarte de algún chisme de parte de mí o el staff.

Siempre se dice de algún lugar famoso con grandes historias: “si las paredes pudieran hablar…”. Bueno, en mi caso, yo sí puedo, pero aun así no te revelaré los secretos que mis cariñosos invitados me han confiado. Lo que sí puedo hacer es darte un recorrido por mi libro de Huéspedes Distinguidos.

King of the hill

New York, New York… la ciudad que nunca duerme. O eso decía mi querido amigo Frank Sinatra cada que se quedaba en una de mis habitaciones. Además de alojarse aquí, también venía a visitar a su amigo, John F. Kennedy. No fue el primer presidente de Estados Unidos que se quedó aquí conmigo, ése fue Harry Truman, pero sí fue el que más cariño me tuvo. Tanto que tuvo un apartamento en el piso 34 durante sus últimos 10 años de vida ¡Incluso me llamaban “La Casa Blanca de Nueva York”!

Sin embargo, el que hizo más historia entre mis pasillos, habitaciones fue Kennedy, quien venía acompañado de su esposa, Jackie O. Su familia siempre me tuvo bastante afecto. Fue aquí donde su hijo, John Kennedy Jr. disfrutó su último desayuno antes de fallecer trágicamente. 

Y ya que entramos a la polémica de las estadías de Kennedy. Mucho se dice acerca de su supuesto romance con Marilyn Monroe, del cual me señalan como cómplice.  Incluso, aseguran que The Champagne Bar at Dowling’s se creó especialmente para que ambos disfrutaran de privacidad y unas cuantas copas. O que entraban al hotel a través de un túnel secreto. Pero ni yo ni los miembros de mi equipo lo hemos encontrado hasta la fecha. Y si lo encontráramos, dudo que lo contaría.

En ese sentido, el glamour y la elegancia de mediados del siglo XX se vivía aquí todos los días. Elizabeth Taylor y Lucille Ball, grandes figuras de la pantalla grande y chica eran visitas regulares que disfrutaban de la mágica vista a Central Park y un buen martini en las noches. Nuestro comedor siempre tenía espacio para ellas. Ahí mismo fue donde Paul Newman creó su aderezo para ensaladas, antes de comercializarlo y venderlo como pan caliente en cada tienda del país.

Sólo en The Carlyle

Ya te vas dando una idea de los huéspedes que he tenido el placer de atender. Entre tantos años, más de 100 habitaciones y miles de check-ins, la cantidad de historias que mis muros han atestiguado es inimaginable. Y, aunque la mayoría permanecerá aquí, hay una que sobresale del resto.

Primer acto: La Princesa Diana, Michael Jackson y Steve Jobs entran a un elevador. Así es. ¿Qué otro lugar en el mundo puede presumir de haber tenido a tres celebridades tan variadas en el mismo metro cuadrado? Tan sólo imaginar el escenario desafía a la realidad, pero sucedió. Lo que pudo haber sido un encuentro silencioso entre tres figuras públicas fue amenizado por la adorable personalidad de Lady Di, quien antes de que las puertas se abrieran, decidió tararear “Beat It”. Ah, siempre tan agradable. La recuerdo como una de las personas más sencillas y elegantes sobre la Tierra.

Ella fue una de varias personas de la realeza que se hospedaron aquí. Tal fue su cariño por The Carlyle que unas cuantas décadas después su hijo, el Príncipe Harry, decidiría quedarse aquí para su primera visita a Nueva York al lado de su esposa,la Princesa Kate. Aquellos días de diciembre de 2014 aparecí en cada primera página y noticiero alrededor del mundo. Mi staff estaba bastante emocionado por recibirlos, pero sólo algunos cuantos supimos de su visita con anticipación. Como dije, valoramos mucho la discreción.

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Englishman in New York

Al parecer los ingleses quedan encantados una vez que me conocen, sobre todo los músicos. David Bowie era de mis huéspedes favoritos y este amor era mutuo. Fue aquí donde anunció su contrato con EMI-America. Mick Jagger incluso tiene una residencia que utiliza cada que visita Nueva York, ya sea por placer o como parte de la gira con el resto de The Rolling Stones.

Pero Paul McCartney y yo también somos íntimos amigos. Siempre lo recibimos con brazos abiertos cuando pasea por la Gran Manzana. Ha traído a su hija Stella desde que era una niña y hasta la fecha continúa visitándonos de vez en cuando. Tenemos una tradición en Bemelmans Bar desde la vez en que el mismo Paul entró mientras el David Budway Trio tocaba una canción de The Beatles. Desde entonces siempre cierran sus presentaciones con un tema del cuarteto de Liverpool.

He tenido la suerte de que Paul se siente a tocar el piano del bar en algunas ocasiones, una de ellas con Richard Gere presente. Pero en ese taburete también se ha sentado Billy Joel para deleitar a algunos suertudos mientras disfrutan su cena o una copa de champaña ¡Apuesto a que te encantaría estar aquí!

Algo en la atmósfera, la calidez de nuestro servicio y nuestra conveniente ubicación realmente resuena en las mentes artísticas. Bono, Cyndi Lauper y Kylie Minogue son algunos otros de los nombres que han venido a pasar al menos una noche bajo mi techo. Pero definitivamente mi buen amigo Lenny Kravitz es de los cantantes con quien más historia tengo. Ha venido desde que era un pequeño. Aquí descubrió su pasión por la música e incluso escribió su famosa “New York City” inspirado en mí.

Concrete jungle where dreams are made of…

Tanto en Bemelmans como en el famoso Café Carlyle se han presentado grandes músicos. Desde los grandes años con Eartha Kitt y nuestro residente Bobby Short, hasta Hamilton Leithauser y Alan Cummings recientemente. Aquí las estrellas de cine como él pueden demostrar su talento musical. Tal es el caso de Jeff Goldblum, que ha tocado varias ocasiones con su banda. Pero también de uno de los invitados más distinguidos, Woody Allen, demostrando sus dotes en el clarinete junto a su grupo de jazz cada lunes por la noche desde 1996.

Aquí también ha grabado un par de sus películas. Hannah and her sisters en los ochenta y hace apenas unos años A Rainy Day In New Yorkcon Timothée Chalamet y Elle Fanning.

Bemelmans en The Carlyle.

No es el único cineasta que ha utilizado mis aposentos como locación. Sofía Coppola me conoció de niña cuando su padre la traía. ¿Quién iba a decir que unas décadas después regresaría a filmar una de sus propias películas? On The Rocks, con Rashida Jones y mi fiel compañero, Bill Murray. Él también realizó un especial navideño en mi café y ha venido más veces de las que puedo contar.

Las estrellas de tu película favorita adoran quedarse conmigo. Jack Nicholson siempre envía orquídeas cada que viene. George Clooney ha permanecido en su suite hasta tres meses seguidos al lado de su esposa porque se siente como en su hogar. Harrison Ford, Tommy Lee Jones, Bruce Willis, Anjelica Huston y Wes Anderson son todos amigos de nosotros y siempre les damos el mejor trato posible. Es por eso que, sin importar los años que tengan mis elevadores o que haya cientos de paparazzis en la entrada, siempre regresan.

La industria me da el reconocimiento que he ganado con arduo trabajo de parte de mis fundadores y personal. Cada que celebran una Met Gala, aquí es donde las estrellas se alistan y hacen su after party. Rihanna, Orlando Bloom, Naomi Campbell, Hailee Steinfeld, Kendall Jenner y Emily Blunt son pocos de los nombres que han caminado la alfombra roja de mi entrada en aquellos días tan especiales en la ciudad.

Tenemos habitaciones para recibir a todos nuestros invitados, ya sea que piensen pasar una noche o hacer de The Carlyle su hogar. Algunos de nuestros huéspedes más queridos incluso reciben una placa en su suite, como mi amigo Roger Federer. Desde la Empire de 20 mil dólares hasta uno de nuestros primeros pisos de poco más de mil por noche, siempre tendrás una cálida estadía y obtendrás el valor de tu dinero.

Si algo de lo que te he contado aquí te sorprendió, recuerda que esto es sólo lo que me permito decirte. Aquí siempre sucede algo increíble. Pero recuerda, lo que pasa en The Carlyle, se queda en The Carlyle.

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