Viajar sola o solo por primera vez puede representar una experiencia que combine la emoción y nerviosismo a todo lo que da. Se trata de enfrentarnos a un destino (de viaje, por supuesto), y salir airosos de una travesía.
Quiénes han vivido esta experiencia podrán coincidir en que la autonomía y la libertad se siente, pero también la responsabilidad de cuidar de uno mismo y seguir adelante a pesar de los obstáculos que se nos puedan presentar. Para Gina Jesús, viajera experta de más de 57 destinos en su pasaporte, es una oportunidad única para conocerse a uno mismo, superar retos y redefinir nuestra forma de ver el mundo.
En entrevista exclusiva para Travel & Life, Gina compartió algunas recomendaciones para aquellos que están considerando dar este gran paso por primera vez.

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Destinos para viajar en solitario
Uno de los principales consejos de Gina para quienes desean lanzarse a la aventura en solitario es comenzar en destinos que te resulten familiares o que te generen comodidad.
“Yo empecé yendo sola a la playa, un lugar que ya conocía bien y que era mi ‘happy place’. Sentía seguridad porque sabía cómo moverme, a quién llamar y qué esperar de la experiencia”, compartió. La idea es elegir un lugar donde puedas disfrutar del entorno sin la presión de sentirte completamente desubicado.
Gina –quien es fundadora del podcast y proyecto “The Sybarite Soul”– sugiere que una buena manera de perderle el miedo a viajar solo es transformar destinos que ya visitaste con amigos o familia en espacios personales, para después explorarlos bajo tus propios términos.
“Es diferente cuando un lugar deja de ser ‘el viaje con mis amigos’ y se convierte en ‘mi lugar’. Al estar solo puedes disfrutarlo a tu ritmo y redescubrirlo desde otra perspectiva”.
Aprender a disfrutar de la soledad
Para Gina, aprender a estar solo es fundamental antes de emprender un viaje por cuenta propia. Ella recomienda comenzar a disfrutar de la soledad en contextos cotidianos, como ir a cenar en solitario o pasar un día explorando tu propia ciudad. De esa forma, el cambio hacia viajar solo no parecerá tan radical y podrás adaptarte más fácilmente.
Aumenta la complejidad de tus viajes
Después de ganar confianza en tus lugares conocidos, Gina sugiere ampliar gradualmente tus horizontes.
“Cada año hacía un viaje a la playa, luego a otras playas, y así fui saliendo poco a poco de mi zona de confort”. La idea es empezar con destinos sencillos donde el idioma, la seguridad y la logística no sean un problema, y luego aventurarte a explorar ciudades o países más complejos. Así, el proceso se vuelve progresivo y más natural.

Planea con anticipación tu viaje
Aunque la planificación es importante –sobre todo si es tu primera vez viajando solo–, Gina destaca la importancia de no sobrecargar el itinerario.
“Parte de la magia de viajar solo es que puedes cambiar de planes cuando quieras. Si un lugar te fascina, te quedas; si te aburres, te vas. Ese tipo de libertad es lo que hace que el viaje sea realmente tuyo”.
Para ello es clave tener resuelto lo básico: alojamiento, transporte y emergencias, para que puedas disfrutar el resto sin preocupaciones.
Aunque viajar en solitario representa una prueba de valor, Gina reconoce que la seguridad debe ser una prioridad. Entre sus recomendaciones está investigar bien la seguridad del destino, informarse sobre el transporte local, tener siempre a la mano contactos de emergencia y compartir tu ubicación con alguien de confianza.
Regresa a los destinos que amas

Una de las filosofías de Gina es que no se trata sólo de “marcar países” en un mapa. Para ella, la idea es profundizar en cada lugar que visitas, y regresar las veces que sean necesarias para conocer más a fondo. “
“Yo no voy a un lugar solo una vez y ya. Japón lo he visitado cuatro veces, China seis, y así sucesivamente. Siempre hay algo nuevo que descubrir, un rincón que te falta explorar, una comida que probar. Es una manera de ver el viaje como un proceso continuo”.
Al final, viajar solo puede parecer intimidante, pero como dice Gina, es una experiencia enriquecedora que te abre el alma y la mente.
“Te conoces mejor a ti mismo y te das cuenta de que puedes con todo: con el vuelo que se retrasó, la maleta que no llegó o el idioma que no entiendes. Eres tú contra el mundo, y ese sentimiento de empoderamiento no lo cambia nada”.