Puerto Escondido ha dejado de ser un secreto. Este rincón costero de Oaxaca, conocido por sus playas salvajes y espíritu bohemio, se está consolidando como uno de los destinos gastronómicos más interesantes de México.
Aquí, la cocina es tan vibrante como el mar que la rodea. Entre surfistas, artistas y viajeros de alma libre, han surgido propuestas culinarias que reinterpretan la tradición con técnicas de autor, ingredientes locales y una estética que coquetea entre lo rústico y lo refinado. Si estás planeando tu próxima escapada al Pacífico mexicano, en Travel and Life te recomendamos cinco restaurantes son esenciales en tu recorrido.
Dónde comer en Puerto Escondido
Almoraduz
Ubicado en la zona de Rinconada, Almoraduz es una joya que ha elevado la cocina oaxaqueña a nuevas alturas. Creado por los chefs Quetzalcóatl Zurita y Shalxaly Macías, este restaurante fue recientemente incluido en las recomendaciones 2024 de la Guía Michelin, un reconocimiento que confirma lo que muchos comensales ya sabían: Almoraduz es una experiencia sensorial en todos los sentidos.
Aquí, el mole, el maíz, el tasajo y los ingredientes endémicos no son reliquias del pasado, sino el punto de partida para creaciones sofisticadas que respetan la raíz sin caer en clichés. Cada plato es una narrativa, desde un tamal reinterpretado hasta un postre con hoja santa. El espacio, íntimo y sin pretensiones, permite que el foco esté donde debe: en el sabor, el detalle y la pasión.

Septimus
En el corazón del exclusivo hotel Kymaia, el restaurante Septimus representa la madurez culinaria de Puerto Escondido. Con el respaldo del reconocido chef Eduardo García (Maximo Bistrot, Lalo!), este lugar combina lo esencial de la cocina mexicana con técnicas modernas y un respeto profundo por el producto.
Su menú, guiado por la frescura de los ingredientes del Pacífico, habla de equilibrio y maestría. Comienza el día con un desayuno que fusiona las especias audaces de México con la delicadeza de la pastelería francesa. Y al caer la noche, platillos de temporada elaborados con ingredientes orgánicos y de origen local.
Todo en un ambiente que evoca el lujo discreto: arquitectura naturalista, detalles en madera y textiles oaxaqueños.

La Bóveda
La Bóveda, el restaurante de Casona Sforza, se ha convertido en un punto de encuentro para quienes buscan una experiencia culinaria íntima, donde la calidad del producto habla más que cualquier adorno. Dirigido por los chefs Vanessa Franco y Andrés Trujillo, este espacio propone una cocina franca que pone en el centro a los ingredientes locales de la tierra y el mar.
El diseño del restaurante, coherente con la arquitectura orgánica de la Casona, enmarca una experiencia contemplativa. Desde un aguachile con acidez perfecta hasta un arroz con mariscos.

Glou Glou
Para los amantes del vino natural y los maridajes bien pensados, Glou Glou es una parada obligada. El chef Luis Pabón y la sommelier Gabriela Moreno han creado un concepto donde el vino no es un acompañante, sino parte esencial de la experiencia gastronómica.
Cada platillo, ya sea una pasta fresca con vegetales locales o un pescado a la leña, está cuidadosamente emparejado con etiquetas que provienen de pequeños productores, tanto nacionales como internacionales. La carta rota frecuentemente, lo que convierte cada visita en una nueva sorpresa. El ambiente es cálido, relajado, con un aire de sofisticación sin rigidez. Aquí se celebra el goce de comer y beber bien, sin más pretensiones que la calidad y la pasión.

Anthonieta Bistrot
También a cargo de los chefs Zurita y Macías, Anthonieta Bistrot ofrece una versión más casual de su talento creativo, ideal para una comida relajada o una cena entre amigos. Su propuesta mezcla cocinas del mundo como ceviches peruanos, hamburguesas estilo neoyorquino, ensaladas frescas y pastas artesanales con ingredientes de temporada provenientes de Oaxaca.
Su selección de mezcales, coctelería de autor y una carta pensada para compartir lo convierten en un lugar vibrante, donde locales y turistas se encuentran en un mismo lenguaje: el del sabor bien hecho. Perfecto para ver el atardecer, para celebrar sin reservas o simplemente para disfrutar de un momento delicioso en el corazón de Puerto Escondido.
Puerto Escondido ofrece desde cenas con estrella Michelin hasta experiencias relajadas entre vino y mar, este destino demuestra que la cocina es parte esencial de su encanto. Comer aquí es sumergirse en un océano de posibilidades.