Entre montañas que parecen custodiar un secreto y un desierto que respira a ritmo pausado, el valle de Parras de la Fuente, en Coahuila, conserva la esencia de un México antiguo que aprendió a reinventarse sin perder sus raíces. Considerado la cuna del vino en América, este Pueblo Mágico fundado en 1598 resguarda siglos de tradición vitivinícola, hospitalidad y belleza natural.
Viñedos históricos en Parras Coahuila
En Parras se fundó Casa Madero en 1597, la vinícola más antigua del continente. Aquella primera cepa marcó el inicio de una cultura que hoy florece con fuerza renovada. A su alrededor, nombres como Rivero González, Don Leo, Parvada, Las Pudencianas y Cielo MX han consolidado a la región como una referencia del vino mexicano contemporáneo.
Cada viñedo ofrece una experiencia distinta: desde catas íntimas entre hileras de vides, hasta eventos de vendimia que parecen coreografías rurales bajo el cielo del norte. El visitante puede participar en recorridos como el Creatumina, donde se elabora un vino propio, o dejarse llevar por el espectáculo de los atardeceres desde el Viñedo Lagunilla, con una vista de 360° que hace honor a su nombre.
Fiestas de la Vendimia en Parras de la Fuente
Parras no solo se saborea en una copa, también se percibe en los dulces de nuez, membrillo y campechanas que se elaboran artesanalmente desde hace generaciones. Cada verano, las Fiestas de la Vendimia transforman el pueblo en una celebración colectiva de la tierra y el vino; y la Feria de la Uva, con casi ocho décadas de historia, mantiene viva la tradición de coronar a su reina y recorrer las calles en desfile, entre música, danza y fe.
En otoño, el Camino de las Flores reinventa el Día de Muertos con una sensibilidad única: en lugar de calabazas y disfraces, las calles se cubren de flores de cempasúchil, velas encendidas y tapetes multicolores que invitan al recogimiento y la belleza.
Hoteles de lujo
En el corazón del pueblo, la Casona del Banco se erige como un símbolo de elegancia discreta. Este hotel boutique, instalado en un antiguo banco del siglo XVIII, combina arquitectura histórica con comodidad contemporánea: 23 habitaciones, un spa inspirado en el vino y amplios jardines para bodas y eventos lo convierten en uno de los lugares más encantadores para hospedarse en el norte del país.
Cabe destacar que Parras se encuentra a solo unas horas de Monterrey, su público más fiel, Parras se ha convertido en una escapada ideal. El destino es la mezcla perfecta de vino, en un rincón del norte mexicano.
