La mejor manera de disfrutar un viaje invernal en Canadá es haciendo un road trip por Quebec, una de nuestras provincias favoritas en el país que combina lujo, naturaleza, wellness y actividades remarcadas por los paisajes espectaculares. Aquí te dejamos una guía práctica paso a paso con las experiencias imperdibles, los hoteles donde debes de hospedarte, y el tiempo de traslados.
Primero, al aterrizar en el Aeropuerto Internacional Montréal-Trudeau, la decisión estratégica es rentar un auto directamente ahí. Empresas como Enterprise Rent-A-Car tienen mostradores dentro del aeropuerto y permiten salir manejando en minutos. Este road trip está pensado para invierno, cuando todavía hay nieve (enero a marzo e incluso principios de abril), por lo que conviene elegir vehículo con llantas adecuadas para clima frío.
LAURENTIDES

La región de Laurentides comienza a sentirse apenas se deja atrás Montreal. El paisaje urbano se transforma en carreteras rodeadas de bosque boreal, lagos congelados en invierno y pequeñas localidades de montaña que históricamente dieron forma al esquí en Quebec. Es una de las zonas más accesibles para una escapada corta, con buena infraestructura, distancias manejables y actividades tanto deportivas como panorámicas.
Uno de los pueblos clave es Saint-Sauveur. Aquí se consolidó el desarrollo del esquí recreativo en la provincia y todavía hoy funciona como centro activo en temporada invernal. La montaña ofrece pistas iluminadas para esquí nocturno, lo que permite extender la jornada más allá de las horas de sol, algo poco común en muchos destinos. El área cuenta con restaurantes, cafés y tiendas que facilitan una visita de medio día o una estancia corta sin necesidad de desplazarse demasiado.
A unos 30 minutos se encuentra Sainte-Agathe-des-Monts, una localidad más tranquila frente al Lac des Sables. Aquí el ritmo cambia: menos tráfico, más paisaje abierto. El hospedaje destacado es StoneHaven Le Manoir, un hotel boutique enfocado en descanso y gastronomía. Funciona bien como base para explorar Laurentides sin el movimiento constante de los centros de esquí más concurridos. Su restaurante prioriza producto local —caza, quesos artesanales, ingredientes de temporada— y se ha convertido en un punto fuerte de la experiencia.
Para una actividad panorámica accesible, Sentier des cimes Laurentides ofrece una caminata elevada sobre el bosque. La estructura es segura, amplia y apta para todo público. El recorrido termina en una torre de 40 metros con vista 360° de colinas, lagos y extensión forestal. No requiere condición física especial y puede realizarse en aproximadamente una hora y media, dependiendo del ritmo. Es ideal para quienes buscan contacto con la naturaleza sin realizar deportes técnicos.
MONT-TREMBLANT

A aproximadamente una hora hacia el norte aparece Mont-Tremblant, el principal destino de esquí del este de Canadá. Aquí la infraestructura es más amplia y profesionalizada: hoteles, village peatonal, escuela de esquí, actividades paralelas y logística bien organizada.
El corazón de la actividad es el Mont-Tremblant Ski Resort, con más de 100 pistas distribuidas en cuatro caras de la montaña. Esto permite que, incluso en días de mayor afluencia, el flujo se disperse. Hay rutas para principiantes, intermedios y expertos, además de zonas de aprendizaje con instructores certificados. La renta de equipo es eficiente y el sistema de lifts conecta rápidamente los distintos sectores.
Para entender mejor la dimensión del territorio, Heli Tremblant ofrece vuelos panorámicos que permiten observar desde el aire la red de pistas, los lagos congelados y la topografía ondulada que caracteriza la región. Es una experiencia breve, pero útil si se busca una perspectiva diferente del destino.
Más allá del esquí, la reserva natural Domaine Saint-Bernard ofrece senderos señalizados para snowshoeing. Las raquetas permiten caminar sobre nieve profunda sin dificultad técnica, lo que convierte la actividad en una opción accesible. El área abarca bosque, campos abiertos y zonas cercanas al río Diable. Es una experiencia más silenciosa y contemplativa que el resort.
En cuanto a alojamiento, Hôtel Quintessence es una de las opciones más exclusivas. Frente al lago Tremblant, ofrece suites amplias con chimenea y terraza privada. Su spa, piscina exterior climatizada y restaurante gourmet lo posicionan como alternativa ideal para equilibrar actividad física con descanso.
OUTAOUAIS

Desde Mont-Tremblant, el trayecto hacia la región de Outaouais toma cerca de dos horas. El paisaje se vuelve más abierto y menos orientado al esquí. Aquí el enfoque está en naturaleza amplia, fauna y experiencias de bienestar.
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Una de las visitas principales es Parc Omega. Se recorre en auto propio a través de un circuito donde es posible observar alces, bisontes, ciervos y lobos en espacios naturales controlados. No es un zoológico tradicional; los animales se desplazan en grandes áreas delimitadas. La experiencia suele tomar entre dos y tres horas. También ofrecen alojamiento en cabañas dentro del parque, algunas con vista directa a zonas de lobos, lo que requiere reserva anticipada por disponibilidad limitada.
Muy cerca, en Chelsea, se encuentra Nordik Spa-Nature. Es uno de los complejos de spa nórdico más grandes del continente. La experiencia se basa en ciclos estructurados de calor (sauna o vapor), inmersión en agua fría y descanso. El circuito puede repetirse varias veces y no tiene límite estricto de tiempo durante el día. Ofrece diferentes tipos de sauna, piscinas exteriores climatizadas y áreas de relajación. No se permite el uso de dispositivos móviles, lo que crea un entorno enfocado en desconexión real.
MONTREAL

El regreso a Montreal marca el cierre urbano del recorrido. Después de varios días de montaña y bosque, la ciudad ofrece contraste cultural, gastronómico y arquitectónico. Te recomendamos que revises la cartelera con los festivales culturales o musicales para aprovechar el viaje.
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En el Viejo Montreal, Hotel Saint-Sulpice es una opción práctica por ubicación y amplitud de suites. Desde allí se puede recorrer a pie la zona histórica, restaurantes y galerías.
Para cerrar este road trip por Quebec con una experiencia relajante antes del vuelo, Bota Bota funciona como spa flotante sobre el río San Lorenzo. Ofrece circuito termal, jacuzzis exteriores con vista al perfil urbano y restaurante. Es una actividad recomendable para la última tarde antes de dirigirse al aeropuerto, ubicado a unos 20–25 minutos en auto.
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