Viajar es una de las experiencias más enriquecedoras, pero para muchos, el trayecto implica una molestia física persistente: la sensación de tener los oídos tapados. Ya sea que estés despegando en un avión, cruzando un túnel en un tren de alta velocidad o descendiendo por una carretera de montaña, este fenómeno es extremadamente común. Científicamente, este malestar se conoce como barotrauma del oído o aerotitis, y entender por qué sucede es el primer paso para prevenirlo.
Para comprender este proceso, debemos mirar hacia el interior de nuestra cabeza, específicamente al oído medio. Este es un espacio lleno de aire que se encuentra detrás del tímpano. Para que el tímpano vibre correctamente y podamos escuchar bien, la presión del aire dentro del oído medio debe ser igual a la presión del aire en el exterior. Aquí es donde entra en juego un pequeño pero vital conducto llamado la Trompa de Eustaquio.
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La física detrás del fenómeno: Presión y altitud
La atmósfera terrestre ejerce presión sobre nosotros constantemente. A nivel del mar, esa presión es mayor porque hay más “capas” de aire sobre nosotros. A medida que ascendemos, por ejemplo, cuando un avión despega hacia los 30,000 pies de altura, la presión atmosférica disminuye rápidamente. El aire se vuelve más “delgado”.
Cuando la presión exterior cambia de forma brusca, se crea un desequilibrio. Si el avión sube, la presión del aire exterior cae, lo que hace que el aire atrapado dentro de tu oído medio empuje el tímpano hacia afuera. Por el contrario, cuando el avión desciende, la presión exterior aumenta y empuja el tímpano hacia adentro. En ambos casos, el tímpano se tensa, lo que provoca esa sensación de sordera momentánea, presión y, en casos severos, dolor agudo.
La Trompa de Eustaquio es la encargada de igualar estas presiones. Es un canal que conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz y la garganta. Normalmente, está cerrada, pero se abre brevemente cuando tragamos o bostezamos, permitiendo que el aire entre o salga del oído medio para equilibrarse con el entorno.
Factores que complican la situación
No todos los viajeros experimentan este malestar de la misma manera. Hay factores de salud que pueden bloquear parcial o totalmente la Trompa de Eustaquio, dificultando su trabajo:
- Resfriados o alergias: La inflamación de las mucosas bloquea el conducto, impidiendo que el aire circule.
- Infecciones de oído: El líquido acumulado en el oído medio impide la ecualización.
- Anatomía infantil: Los niños y bebés sufren más porque sus Trompas de Eustaquio son mucho más estrechas y horizontales que las de los adultos, lo que facilita que se tapen.
Es importante mencionar que, si bien es molesto, el barotrauma suele ser temporal. Sin embargo, si la presión es extrema y no se libera, puede llegar a causar daños menores en los capilares del oído o, en casos muy raros, una ruptura del tímpano.
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Técnicas efectivas para destapar los oídos
Afortunadamente, existen maniobras sencillas para ayudar a la Trompa de Eustaquio a abrirse durante el viaje:
- La Maniobra de Valsalva: Consiste en cerrar la boca, apretar las fosas nasales con los dedos y soplar aire suavemente por la nariz. Esto empuja aire hacia el oído medio. Es vital hacerlo con suavidad para no lastimar el tímpano.
- Masticar y tragar: Movimientos musculares como masticar chicle o chupar un dulce duro activan los músculos que abren la Trompa de Eustaquio. Para los bebés, se recomienda darles el biberón o el chupón durante el despegue y el descenso.
- Bostezar: Forzar un bostezo amplio es uno de los métodos más efectivos para liberar la presión acumulada.
- Uso de tapones especiales: Existen tapones de oídos con filtros diseñados para ralentizar el cambio de presión que llega al tímpano, dando más tiempo al cuerpo para adaptarse.
Cuándo consultar a un especialista
Si después del viaje la sensación de oído tapado persiste por más de 24 horas, si hay dolor intenso, zumbidos (tinnitus) o pérdida de audición, es fundamental acudir a un otorrinolaringólogo. Estos síntomas podrían indicar que hubo una acumulación de líquido o una lesión que requiere tratamiento médico.
Viajar en 2026 implica movernos a grandes velocidades y alturas, pero nuestro cuerpo sigue necesitando esos pequeños ajustes fisiológicos. La próxima vez que sientas ese “clic” en tus oídos al aterrizar, sabrás que es simplemente tu Trompa de Eustaquio haciendo su trabajo para que puedas disfrutar del destino con todos tus sentidos.