El Altar de Muertos es un puente efímero entre dos mundos, y una vez que las almas han terminado su visita a sus hogares, el ciclo se cierra con el solemne acto de levantar la ofrenda. Aunque la tradición mexicana está unificada en el espíritu de la conmemoración, el momento exacto de retirar el altar varía ligeramente entre familias y regiones.
Saber cuándo y cómo se debe desmontar la ofrenda es un gesto de respeto que despide a los seres queridos hasta el próximo año. Como especialista en tradiciones y cultura, te explicamos el momento ideal para quitar el altar y qué hacer con los elementos más importantes, como la comida y las flores.
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El día tradicional y el regreso de las almas al Mictlán
La fecha tradicional para retirar el altar está ligada al momento en que se cree que la última alma ha regresado a su eterno descanso.
Generalmente, el altar de muertos se retira el 3 de noviembre. Este día marca el cierre del ciclo de la visita, ya que se considera que las almas, que han permanecido en el hogar durante el 1 y 2 de noviembre, han regresado completamente al inframundo.
El desmontaje es una actividad que se realiza con respeto y agradecimiento, guardando cada elemento cuidadosamente. Algunas familias despiden a las almas con una oración o unas palabras de agradecimiento por la visita.
Excepciones y variaciones regionales
Hasta el 4 de noviembre: Algunas familias, en particular en ciertas regiones indígenas, optan por esperar hasta el 4 de noviembre. La razón es permitir que la flor de cempasúchil guíe por completo el camino de los fallecidos hasta el Mictlán o el lugar de su descanso.
Permanencia prolongada: Es común que algunas personas dejen la ofrenda unos días más como una muestra de cariño, aunque la energía de la festividad se concentra entre el 27 de octubre y el 2 de noviembre.
¿Qué hacer con la comida de la ofrenda?
Uno de los puntos más debatidos y con mayores variaciones es el destino de los alimentos colocados en el altar. ¿Se puede comer la comida?

La esencia perdida
Según la creencia tradicional, la comida ya no posee su “esencia” o nutrientes originales, pues las almas se han llevado su aroma y su sustento energético durante su visita. Por esta razón, algunos consideran que la comida ya no es apta para el consumo y deciden desecharla.
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La práctica de no desperdiciar
Hoy en día, la mayoría de las familias siguen la costumbre de comer la ofrenda después del 2 de noviembre, con el fin de no desperdiciar alimentos.
- Alimentos seguros: Lo que sí se recomienda comer son los alimentos de larga durabilidad como frutas, calaveritas de azúcar, pan de muerto (que puede calentarse para recuperar la textura) y bebidas embotelladas.
- Alimentos riesgosos: Se desaconseja totalmente comer los guisados, el mole o el pozole, ya que, al estar expuestos a temperatura ambiente por varios días, pueden descomponerse y representar un riesgo para la salud.
Alternativas: Para evitar el desperdicio en guisados, se aconseja desde el inicio poner solo una porción representativa del platillo favorito del difunto, en lugar de la olla completa.
Elementos reutilizables
- Flores de Cempasúchil: Los pétalos pueden utilizarse como abono natural o fertilizante para el jardín.
- Sal y dulces: La sal limpia puede guardarse para futuros platillos, mientras que las calaveritas de azúcar pueden conservarse en un recipiente hermético para el siguiente año.
Desmontar el altar es, en esencia, un último acto de comunicación con los seres queridos, cerrando el portal por el que regresaron, y preparándose para esperar con cariño el reencuentro del próximo año.