Pocos destinos en el mundo despiertan la idea de una luna de miel perfecta como Las Islas de Tahiti. Con su geografía salpicada de atolones, lagunas turquesa y montañas cubiertas de vegetación tropical, este conjunto de islas parece hecho a la medida de los viajeros que buscan privacidad, belleza natural y experiencias diseñadas para dos personas.
Romance en Las Islas de Tahiti
Tahiti es la puerta de entrada al archipiélago y el punto de partida perfecto para quienes desean combinar cultura y descanso. Aquí, los recién casados pueden recorrer los mercados locales de Papeete, probar la gastronomía tahitiana que es una mezcla vibrante de sabores del mar, frutas exóticas y técnicas francesas, o explorar cascadas escondidas y senderos bordeados por jardines de tiaré.
Una estancia de dos noches permite aclimatarse, disfrutar del ritmo isleño y prepararse para el salto hacia las islas más pequeñas, donde comienza la verdadera desconexión.

Moorea, romance entre montañas y lagunas
A menos de una hora en ferry desde Tahiti, Moorea ofrece un escenario de postal con su laguna azul, picos verdes y bahías profundas. Es ideal para parejas que buscan un equilibrio entre aventura y descanso. Snorkelear con mantarrayas, recorrer la isla en bicicleta eléctrica o degustar jugos naturales en una plantación de piñas son algunas de las experiencias más memorables.
Los alojamientos aquí combinan el lujo relajado con una fuerte conexión con la naturaleza, perfectos para quienes disfrutan de la idea de despertar frente al océano sin perder el confort de un resort boutique.
Bora Bora: el sueño sobre el agua
Ningún viaje romántico estaría completo sin una estancia en Bora Bora, donde los icónicos bungalows sobre pilotes se han convertido en sinónimo de luna de miel de lujo. Desde allí, cada amanecer parece pintado para dos: desayunos servidos en canoa, tardes en spas con vista a la laguna y cenas privadas bajo las estrellas.
Más allá del descanso, Bora Bora invita a descubrir su entorno: paseos en catamarán, buceo entre corales o una simple caminata al mirador de Matira, donde el horizonte se funde en un tono infinito de azules.

Taha’a y Rangiroa: secretos para viajeros curiosos
Para quienes buscan algo más que lo evidente, Taha’a, conocida por su perfume a vainilla, ofrece una experiencia íntima y auténtica. Sus pequeñas granjas de cultivo y su ritmo pausado permiten reconectar con la esencia isleña.
En cambio, Rangiroa, el atolón más grande de Las Islas de Tahiti, es un paraíso para buceadores, un acuario natural donde delfines, tiburones y cardúmenes multicolores son parte del paisaje cotidiano.
La magia de Las Islas de Tahiti reside en su diversidad, ya que cada isla cuenta una historia distinta, pero todas comparten una sensación de exclusividad y serenidad difíciles de igualar.