El Altar de Muertos, o la ofrenda, es el elemento central de la tradición más rica, colorida y profundamente conmovedora que tiene México: el Día de Muertos. Para el quien busque la esencia cultural y el significado más profundo de esta celebración, la clave reside precisamente en este montaje. No es solo una decoración; es un portal, un banquete para las almas que regresan y un sofisticado mapa cósmico que rinde homenaje a quienes ya no están. Entender su significado es adentrarse en la cosmovisión de un país que celebra la vida a través de la memoria.
El significado: ¿Qué es el altar de Muertos?
La ofrenda de muertos es una síntesis de la cultura prehispánica y las tradiciones católicas, reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Su propósito fundamental es guiar a los espíritus de regreso a casa y darles un cálido recibimiento después de su largo viaje desde el más allá.
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Cada elemento del altar tiene una función específica, creando un microcosmos que representa los cuatro elementos de la naturaleza (tierra, agua, viento y fuego) y los diferentes niveles del cielo y el inframundo. Es, en esencia, una bienvenida generosa y amorosa, un gesto de que el vínculo familiar y afectivo trasciende la barrera de la muerte.
La estructura del altar: ¿Qué niveles debe tener?
Tradicionalmente, el altar puede tener dos, tres o siete niveles, cada uno con un significado distinto.
- Dos Niveles: Representan la división del cielo y la tierra.
- Tres Niveles: Simbolizan el cielo, la tierra y el inframundo o, en la visión católica, la Santísima Trinidad.
- Siete Niveles: Es el altar más complejo y representa los siete pasos o el proceso que debe seguir el alma para alcanzar el descanso eterno.

Lo esencial: ¿Qué lleva una ofrenda?
La ofrenda es un reflejo de los gustos del difunto y una muestra de amor; no obstante, hay elementos imprescindibles que deben estar presentes:
El Camino y la Purificación (Fuego y Aire)
- Cempasúchil: La flor sagrada, cuyo intenso color amarillo y aroma sirven de guía luminosa para los espíritus. Se utilizan sus pétalos para trazar el “camino” desde la entrada de la casa hasta el altar.
- Velas y Veladoras: El fuego representa la luz, la fe y la esperanza. Cada vela es una estrella que ilumina el retorno del alma y, a menudo, se coloca una por cada difunto.
- Copal e Incienso: Su humo aromático es el elemento de purificación (aire). Se utiliza para limpiar el espacio de malos espíritus antes de la llegada de los seres queridos.
El Sustento y el Descanso (Agua y Tierra)
- Agua: Símbolo de la vida, se coloca para saciar la sed del alma tras el largo viaje.
- Sal: Representa la purificación y se utiliza para que el cuerpo del difunto no se corrompa en su viaje de ida y vuelta.
- Pan de Muerto: Con su forma circular que simboliza el ciclo de la vida y la muerte, y sus “huesitos” que representan las extremidades del difunto, es el elemento de la tierra y el banquete central.
- Fotografías del Difunto: El elemento más personal. Se colocan en el nivel superior para que el espíritu sea recordado.
La Fiesta y el Gusto
- Comida y Bebidas Favoritas: Se colocan los platillos y bebidas que el difunto disfrutaba en vida (mole, tamales, tequila, atole, etc.).
- Calaveritas de Azúcar o Chocolate: Aluden a la aceptación de la muerte y pueden llevar el nombre del difunto.
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- Objetos Personales: Ropa, herramientas, o juguetes (si es un altar para niños) que invitan al alma a sentirse cómoda y recordada.
¿Cuándo y Cómo se Pone la Ofrenda?
La ofrenda no se arma de golpe; es un proceso gradual que sigue un calendario simbólico, culminando en la noche de la gran vigilia:
- 28 y 29 de Octubre: Días iniciales para limpiar el espacio y montar la estructura.
- 30 y 31 de Octubre: Se acostumbra colocar la ofrenda dedicada a los niños o almas que murieron sin ser bautizadas.
- 1 de Noviembre: Llegan las almas de los fieles difuntos mayores de edad. Esta noche es la gran vigilia en muchas comunidades.
- 2 de Noviembre: Es la culminación, cuando se visitan los cementerios y se celebra la misa de difuntos. Es el día en que se cree que las almas se despiden.
La ofrenda de muertos no es solo un espectáculo visual; es una profunda muestra de fe, amor y memoria. Es una tradición que convierte a México en el mejor destino para celebrar que, mientras seamos recordados, nunca nos habremos ido del todo.